sábado, 28 de septiembre de 2013

Al habla una escritora, lectora y directioner.


¡Hola, chicas!

La verdad es que mi otra escritora no se espera que vaya a escribir esta entrada. Quería deciros que cuando empezamos a escribir esta novela no sabíamos lo que la vida podía depararnos, pero he deciros que Andrea y yo vamos a cumplir nuestro sueño. Ella en Barcelona, y yo en Madrid.
Os animo a seguir luchando por esto; yo llevo dos años y medio intentando conocerles, así que no os derrumbéis, en serio. No abandonéis vuestros sueños, Andrea y yo no lo hicimos.
¡Un beso!
Os queremos.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Capítulo 16. Un paseo para olvidar los problemas


[Narra Cell] :

Estaba a unos escasos centímetros de mí, casi me rozaba el brazo y eso hacía que me estremeciese.
-¿Qué es lo que quieres, Louis? -me mostré perseverante con él.
-¿Es que acaso no puedo contemplar a una gran chica española? -me guiñó un ojo. Entonces, yo no pude evitar reírme. -¿De qué te ríes? Es verdad lo que te estoy diciendo.
-Vamos, Tomlinson, no me hagas reír. -le solté una sonrisa irónica.
-¡Vaya! Ahora me llamas por el apellido, ¿eh? -y asentí. -Me gusta, pero para compensar me has de decir el tuyo o algún mote...
-No quiero decírtelo. -me alejé de él. -No tengo tiempo para tonterías.
-¡Celia! -me llamó. -¿Se puede saber lo qué te he hecho?
-No me has hecho nada, de verdad. ¡Adiós, Louis! -me di la vuelta y me escabullí entre la multitud. Él me siguió llamando pero cinco minutos después se cansó de hacerlo.

[Narra Lizzie] : 

Estaba en el hall del hotel conectada al Wifi, y de paso veía las noticias importantes y mensajes de twitter. De repente, me llegó un mensaje directo de Niall Horan.
Hola. Sé que estáis en Doncaster, me lo ha dicho un pajarito. ¿Te apetecería venir a dar un paseo y así tomamos un café? Chao. XX. 
Lo leí y lo releí como unas seiscientas veces, hasta que por fin me digné a contestarle.
Claro, Niall. Tú dime la hora y el lugar. Chao. XX. 
Después de enviarle ese mensaje, Gema apareció en el hall con una camiseta larga que le tapaba sus manos y se la veía desanimada.
-¡Hey! ¿Qué te pasa, Gema? -me preocupé por ella, y me levanté del sillón para darle un abrazo.
-Nada, sólo que necesito dormir. -me dijo correspondiéndome al abrazo.
-Pero, ¿cuánto has dormido?
-No lo sé, no importa.
-Sí que importa. Dímelo. -insistí.
-Pues tal vez desde que hemos llegado y antes de llegar, en Londres, me pasé como tres días en la cama. Pero estoy bien, no te preocupes.
-No, Gema, tú no estás bien. -le dije. -Ahora mismo nos vamos a arreglar y tú te vienes a dar un paseo, te vendrá bien, ya lo verás. -la animé. -Y no estaremos solas. -alcé una ceja.
-No, Lizzie. -negó con la cabeza rotundamente. -Si me has montado una cita a ciegas con él, no pienso aceptarla. No voy a ir.
-¡Qué no, tonta! -me reí. -No vamos a ir con él, sino con Niall. Me acaba de mandar un mensaje para quedar y he aceptado.
-Pero él quiere quedar sólo contigo, y yo soy un estorbo.
-Tú no eres ningún estorbo. Eres la persona más dulce que he conocido jamás, y no quiero que cambies. Así que vamos a vestirnos, que Niall nos espera.
-Pero a mí no me espera, y no le va a parecer bien.
-¿Qué dices? ¡Claro que sí! Somos sus amigas, y además si tiene más compañía mejor, ¿no? -ella tenía la mirada clavada en el suelo. -Gema, te vendrá bien salir y olvidarte por un momento de él. -le levanté la barbilla y aceptó poco convencida mi invitación. Subimos hacia la habitación para arreglarnos y maquillarnos, y un cuarto de hora después ya estábamos preparadas. Justo en ese momento recibí un mensaje de Niall diciéndome el lugar en el que quedábamos y que a él le venía bien en ese instante.

Lizzie


Gema


Así que salimos de la habitación y bajamos en el ascensor hasta el hall. Allí nos encontramos con Belén e Irene, que estaban charlando y tomándose algo en la cafetería del hotel. 
-¿A dónde vais? -nos preguntó Irene mirándonos de arriba abajo. Ambas se pusieron con los brazos en jarra como si fueran a echarnos una bronca. 
-Pues hemos quedado con Niall. -le contesté yo porque Gema seguía todavía indecisa. 
-¿Y sólo os ha invitado a vosotras? -nos dijo esta vez Belén. 
-No, en realidad la ha invitado a ella. -murmuró Gema, cabizbaja. Ellas nos miraban con cierto asombro, ya que no entendían nada. 
-¡Chicas! Ya os lo contaremos cuando volvamos. Ahora nos tenemos que ir. ¡Chao! -me despedí de ellas.
-Adiós. -susurró Gema. Nos alejamos de ellas y salimos del hotel. Fuimos caminando hasta el lugar dónde había quedado con Niall, él todavía no sabía que venía Gema, espero que no se lo tomase mal. 

[Narra Cell] : 

Intenté esquivar a Louis yendo por las calles más estrechas, oscuras e inhóspitas. Lo conseguí, y después de dar tantas vueltas decidí volver al hotel para estar con las chicas. Tardé mucho más en volver que a la ida, pero cuando entré en el hall las vi muy animadas y riéndose. No quería estropearles ese momento y pasé de largo. 
-¡Cell! -me llamó Irene. -Ven. -y entonces me giré y me di cuenta que estaban preocupadas por mí. Irene se acercó hasta mí. -¿Estás bien? -yo seguía pensando en la conversación que mantuve con Louis. -¿Te ocurre algo? Te noto rara y un poco ausente. 
-Cell, ven a sentarte con nosotras y nos lo cuentas. -me dijo Belén desde lejos. Pensaba que no oía lo qué me decía Irene, pero por lo visto sí. Así que le pasé mi brazo derecho por encima de los hombros de Irene y fuimos hacia dónde estaba Belén sentada. Nos sentamos y les conté la conversación tan extraña que tuve con Louis. Ellas me intentaron animar cambiando de tema, e incluso cotilleaban sobre los famosos, sobre esas personas que no tuvieran nada que ver con One Direction. 

[Narra Lizzie] : 

Gema y yo llegamos hacia la parada de metro que me había dicho Niall, pero no lo veía por ninguna parte. 
-A lo mejor se ha olvidado. -me dijo Gema. 
-Ya, bueno... -suspiré. -Si no viene en cinco minutos, nos vamos a dar un paseo tú y yo, ¿qué te parece? 
-Bien, pero seguro que aparece. A ti nadie te da plantón. 
-No te creas. -le comenté. -A todos nos puede pasar eso alguna vez o varias en la vida. 
-A mí nunca me ha pasado. -y nos reímos. 

Media hora después...

-Lizz. -me dijo Gema. -Voy a buscar algo de beber y de comer a ese súper, ¿vale? -me dijo señalándome el supermercado de enfrente. 
-Vale, pero no tardes. 
-Descuida. 
Gema se marchó y yo me quedé allí sentada, en un banco cercano a esa parada de metro. De repente, noté el calor de unas delicadas manos que me tapaban los ojos. 
-¿Quién soy? -una voz me susurró en el oído. Entonces supe quién era. 
-El más tardón del mundo. 
-Disculpe, señorita. -me destapó los ojos. -Pero no he podido llegar antes. 
-Tranquilo. -me di la vuelta. 
-¿Qué tal? 
-Bien, ¿y tú? 
-Bien. -afirmó seguro. -¿Nos vamos? 
-Sí, pero antes espera un momento. 
-¿Por qué? 
-Espero que no te parezca mal, pero le he comentado a Gema que había quedado contigo, y ella no se encuentra muy bien, y para animarla la he invitado a venir, y ha aceptado. ¿Te parece bien? -le comenté con sinceridad. 
-¡Claro! -asintió. -¿Por qué no me va a parecer bien? -me dijo irónico. 
-Gracias. 
-¿Por qué? 
-Por dejar que venga. Además así se olvida un poco de sus problemas, que lo está pasando muy mal. 
-Ah, bueno... Como todos. 
-¿Qué quieres decir con eso? -le pregunté, pero Gema ya había vuelto con las bolsas en las manos. 
-Déjame que te ayude, Gema. -se ofreció Niall y le cogió un par de bolsas, casi todas las que llevaba. 
-Gracias, Niall. -se sonrojó. 
-No hay de que. -le sonrió. 
Niall y Gema iban delante hablando del tiempo que hacía y yo me mantenía al margen, detrás de ellos, con el móvil en la mano y leyendo algunos tweets. 

Una hora después...

-¡Chicos! -nos dijo Gema, después de haber tomado un café con nosotros en un bar. -Tengo que irme. -se levantó y cogió su bolso. -No quiero cortaros el rollo, porque habíais quedado solamente los dos, y además quiero descansar. 
-Pero, Gema...
-No te preocupes, Lizz. -me dio un fugaz beso en la mejilla. -Me voy al hotel. Pasadlo bien. 
-¡Gema! -la llamó Niall. -Después os llevo al hotel, tengo el coche aquí al lado, y no me importa llevaros. 
-De verdad, Niall, que no quiero. Además, me vendrá bien despejarme un poco y caminar, lo necesito. Gracias de todos modos. -dijo alejándose de nosotros y saliendo de esa cafetería. 
-¡Qué pena que se haya ido! Lo estábamos pasando tan bien... -soltó Niall de repente. 
-Ya, pues creo que yo también voy a irme. 
-¡Vamos, Lizzie! Tú no. No me hagas esto. 
-¿Hacerte el qué? -le miré atónita. 
-¿Es que te aburres conmigo? 
-¡Oh, no! No me aburro. 
-Pues lo parece.
-No es eso.
-Entonces, ¿qué es? 
-Nada. Olvídalo. 
-No lo voy a olvidar. En eso soy muy terco y tozudo. 
-Yo también lo soy. 
-Bueno, ¿me lo vas a decir o no? No tengo todo el día. 
-Déjalo, Niall. Voy a pagar esto y me voy. 
-Ya está pagado. 
-¿Qué? 
-Lo he pagado mientras ibais al baño, soy inteligente. -y al decir "soy inteligente" esbozó una gran sonrisa y luego se rió. 
-Bueno, pues gracias. 
-No hay de que. -me sonrió. -Venga, Lizzie, antes de que te vayas, dímelo, quiero saberlo. 
-Pues... ¿Recuerdas que te he dicho que Gema no estaba en su mejor momento? 
-Ha sido hace una hora, tampoco me olvido de hechos recientes. 
-Pues, tú me has dicho que todos estáis pasando un mal momento, y te pregunté qué querías decir con eso, y no he recibido respuesta alguna. ¿Por que? ¿Por qué eludes contestarme a eso? -me puse realmente insistente. 
-Lizzie, no lo evito. 
-Ya, sí, claro. -resoplé. 
-¿Me vas a dejar a hablar? 
-Continua. 
-De acuerdo. -afirmó y prosiguió: -No te contesté porque Gema venía hacia nosotros y no quería que se enterase y que se entristecería, ¿lo entiendes ahora? 
-Pero, ¿por qué se va a entristecer? No lo comprendo. 
-Porque Liam lo está pasando también muy mal. 
-Entonces eso es un buen motivo, y ella tiene que saberlo. Tiene que saber ahora mismo que a él le gusta. 
-¡Eh, para el carro, señorita! -me frenó. -Ellos han de decidirlo, no nosotros. No podemos hacer que se junten y que se enamoren. No podemos. 
-Pero podemos facilitarles las cosas. 
-¿Qué quieres decir? 
-Vamos a reunirlos en una cita a ciegas. -le planteé mi idea. 
-No sé... -me respondió con gran incertidumbre. 
-Venga, Niall, ayúdame. -le pedí. -Y si no sale bien, pues lo dejamos y que sean ellos mismos los que arreglen las cosas. -Estuvo callado durante cinco minutos hasta que por fin volvió a hablar. 
-De acuerdo. -asintió. -Acepto. -y me emocioné y le di un efusivo abrazo. -¡Vaya, Lizzie! ¡Qué contenta te veo! 
-A partir de ahora, puedes llamarme Lizz, como mis amigas. Pero sólo si tú quieres... -le sonreí. 
-Ok, Lizz. -me sonrió. -¿Me permites que te acompañe al hotel? 
-¡Qué caballeroso! -y me hizo una reverencia, y me reí. -¡Claro! 
Cuando llegamos a su coche, él me abrió la puerta del copiloto como un buen caballero y luego se subió él. Arrancó el coche y en ese instante comenzó a sonar Chasing Cars, de Snow Patrol, en la radio. Él empezó a tararear la canción y yo hacía ligeros movimientos, y cuando él no se daba cuenta le miraba embelesada. 


martes, 10 de septiembre de 2013

Capítulo 15. El último tango, y a Doncaster


[Narra Gema] :

-¡Despierta! -me dijo Celia dándome con su almohada. Me revolví entre las sábanas. "Mira, Celia, no podías elegir peor momento para despertarme", tenía muy mal genio en ese instante. -Gema, durmiendo no vas a conseguir nada, sólo consigues escapar del mundo real. -me destapó.
 Unos grandes ojos azules llenos de sinceridad e humildad me miraron.
-No es fácil, ¿sabes? -me había tirado los dos últimos días llorando a causa de mis nervios y de mis dudas. No sabía qué hacer.
-¿Me lo dices o me lo cuentas? -hice extraños gestos con sus manos. -Querida, no eres la única a la que le han besado. Yo, sin embargo, estoy esperando a que Tomlinson mueva su culo y me llame e intento no desesperarme. -"Sólo que ahora la que tiene que tomar una decisión soy yo". -Lo que a ti te pasa es que ves a Liam como tu ídolo, no como un chico de 20 años que quiere salir contigo. Piensas que vas a meter la pata y que vas a sacar tu parte más fan cuando estés con él, y eso es lo que te aterra. -"Joder, deberías ser psicóloga, Cell". -Pero él debe de tener en cuenta que está saliendo con un fan.
-De hecho lo tiene, me ha dejado tiempo para pensármelo. -jugué con un mechón de mi pelo. Odiaba ser tan indecisa, odiaba ser así. "Cell, por favor, dame lejía para beber". Me miró sonriente.
-¿Entonces? Lo tienes todo solucionado, chica. -y acto seguido se levantó y me dio un toquecito en el hombro. Cuando salió de la habitación entró Belén cantando la canción del rey león, sí, la primera que salía en la película:"Mi habitación es la estación de tren hoy". 
-Yo también me alegro de verte, Belén. Te echaba de menos. -y ésta me sonrió, y unos segundos después entró Irene con su sonrisa bobalicona de enamorada de la vida.
-¿Habéis hecho las maletas? -nos preguntó Irene.
-¿Nos estás echando? -dijo Lizzie entrando en la habitación.
-¿Sois retrasadas? -preguntó Belén con cierto tono de ironía en la voz.
-¡Belén, cállate! -le gritó Celia desde su habitación, y todas negamos la pregunta de Irene.
-Pues hacerla porque nos vamos cuatro días debido al trabajo de mi padre. -y rápidamente nos revolvimos para hacer las maletas porque salíamos en una hora.

[Narra Belén]:

-Cell, esto es una señal. -le dije y ella me fulminó con la mirada desde la otra punta del asiento. Daba gracias a que el coche del padre de Irene era familiar, porque si no tendríamos que ir dos en el techo de arriba, y no pensaba ser yo.
-De señales no se vive. -Las demás se rieron en voz baja. Todavía recuerdo la reacción de Celia de hacía dos horas; llevaba su monopatín al maletero cuando a Gema se le ocurrió preguntar a dónde íbamos; entonces Irene respondió que íbamos a Doncaster. A Celia se le cayó el monopatín de las manos y salió corriendo hacía al porche para agarrarse a uno de los postes blancos, "No me voy", gritó ella, mientras yo no podía parar de reír. Cuando tirábamos de ella, Irene nos dio el discurso de por qué no nos quedábamos en Londres, y a pesar de sus palabras amables, lo pillamos enseguida. Sus padres se iban para cuatro o cinco días al nuevo hotel que habían abierto debido a la gran cantidad de nuevos turistas. Vamos que gracias a Louis, Doncaster volvía a salir en el mapa de UK.  El padre de Irene tenía que revisar unas cosas, y la conclusión es que no se fiaban. Hacían bien, podíamos liarla un poco. La excusa de Irene fue buena: "¡Oh, vamos, chicas! Así podemos aclararnos y despejarnos un poco. De esa forma, claro que me convence. Y mientras volvía a la realidad, Zayn no hacía nada más que preguntarme por qué no estaba en casa de Irene.
-¿A dónde vais? 
-Pues, Zayn, nos vamos de viaje. ¿Por qué quieres saberlo? 
-Joder, tenía pensado ir hoy a despertarte yo mismo. XX. -¡Oh, Dios mío, Zayn! No me enamores, me dan ganas de bajarme del coche en plena autopista e ir a buscarte. 
-Lo siento, DJ Malik, pero nos vamos a Doncaster porque han abierto un nuevo hotel.-Y ahí se acabó nuestra conversación.

[Narra Cell]:

Cuando me bajé del coche, todo me recordaba a Louis. No presté atención al hotel antiguo que tenía delante, aunque también era digno de ver. Tan sólo miraba a mi alrededor pensando en Louis,"¡Oh, vamos, maldita cabeza, cállate!, fruncí el ceño y entré en el hotel. Observé la gran cantidad de turistas que había. Mientras subíamos a la habitación, una de nosotras rompió el incómodo silencio que se había formado:
-¿Sabéis qué? A lo mejor, los padres de Louis no están en Doncaster y han salido toda la semana para relajarse fuera. -comentó mirando el móvil.
-¡Oh, no! No podría vivir sin saber eso! -le saqué la lengua.
-Estás hablando con Harry, ¿verdad? -le preguntó Lizzie.
-Efectivamente. -le dijo Irene abriendo la puerta de la habitación. -Están aquí. -nos dijo casi susurrando.
-¿Qué? -le preguntó Gema.
-¿De verdad? -le preguntó Belén nerviosa mientras se tumbaba en la cama e Irene asentía.
-¡Anda, ya! ¡Qué os den a todos! -"¡Todo esto es demasiado casual!", pensé en aquel instante.
-Louis tiene que cuidar de sus hermanas porque sus padres se han ido -alegó Irene mientras recorría la habitación de un lado a otro, y yo, mientras tanto, cogí mi skate.
-Os dejo con vuestras hormonas alborotadas aquí. Me voy, a ver si me da un poco el aire y me mato en una cuesta o tal vez encuentro un convento y me hago monja. -les dije cerrando la puerta. Se oyeron unas carcajadas por detrás. Cuando salí cogí impulso y me metí por las calles estrechas de Doncaster. No me gustaba nada ir por las calles principales y grandes, no tiene ninguna gracia. Vi las típicas casas inglesas, y cuando giré por una calle vi un cartelito que ponía: "Tomlinson"; eso me indicaba que era la casa de Louis. Me puse realmente nerviosa que casi me hace perder el equilibrio con el skate. Vi a unas niñas jugando en el jardín, dos niñas iguales, "Las gemelas", no quería ni pararme, por lo tanto cogí impulso y pasé a toda velocidad por delante de esa casa. Escuché a algunas chicas exclamar algo pero no me dio tiempo a comprender lo qué decían. A los pocos minutos noté un ligero roce con el skate y miré hacia atrás, era Louis, que llevaba su camiseta gris de tirantes, sus pantalones cortos negros, sus deportivas y su gorro de lana azul. Cogí impulso con el pie izquierdo para dejarle pasar, pero no pasó y se quedó detrás de mí intentando parar mi skate, "Esto es la guerra, Tommo", pensé. Así que cogí aún más impulso para situarme más lejos de él, pero él me adelantó, y tras varios intentos de ponerse en medio, al fin me paró.
Me contempló con una sonrisa traviesa, casi enseñando todos los dientes.
-Esta bien, Louis, ¿qué quieres? -y nuestras miradas volvieron a cruzarse.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Capítulo 14. Confía en mí


[Narra Irene] : 

Cuando acabé de ducharme, me vestí y me maquillé. Elegí este vestido para ir a cenar con Harry, ya que él me dijo que me invitaba a cenar en algún restaurante de la ciudad: 


Cogí mi monedero y mi móvil y los metí dentro de mi bolso. Salí de mi habitación y cerré la puerta. Me encaminé hacia las escaleras con cuidado para que no se dieran cuenta de que ya estaba preparada, pero el ruido de los tacones provocó que diversas personas me observasen. Bajé despacio esas escaleras, y abajo estaban Gema, Lizzie y Harry charlando, pero Harry dejó de prestarles atención a ellas y levantó ligeramente la cabeza para contemplarme. 
-¡Estás preciosa! -me dijo una vez que yo ya estaba abajo con ellos. 
-Gracias, Harry. -me sonrojé y acto seguido le di un fugaz beso en los labios. -¿Nos vamos? 
-¡Claro! 
-¿Adónde os vais? -nos preguntó Lizzie inquisitiva. 
-A cenar. -le respondió Harry con una leve sonrisa. 
-Pero, ¿adónde exactamente? -insistió una vez más. 
-Harry me va a llevar a un restaurante que se come genial, ¿a qué sí? -le contesté esta vez yo, y miré a Harry esperando una respuesta, y él asintió seguro con la cabeza. 
-Pasadlo bien. -nos dijo Gema cuando cerré la puerta de mi casa. Fuimos caminando hacia el restaurante porque tampoco estaba tan lejos, y durante el camino, él me hacía preguntas de mis gustos y aficiones, y luego se las hacía yo. 

[Narra Gema] :

-¿Y ahora qué hacemos? -me preguntó Lizzie. Estábamos de pie, abajo de la escalera. 
-Pues, no lo sé, Lizzie. -me encaminé hacia el salón y me tiré en el sofá de golpe, y ella me siguió y me imitó. 
-¿Has llamado a Liam para quedar con él? 
-No, ¿y tú has llamado a Niall? 
-No. -lo negó con la cabeza. -Es que hemos quedado en que me llamará él. 
-¿Y vas a esperar a que te llame? 
-No sé si voy a esperar, pero tengo que hacerlo. -afirmó segura de sí misma. -¿Qué te parece si llamas a Liam y quedáis ambos y os vais a dar una vuelta? -le propuse mi idea. 
-¿Y tú qué? ¿Te quedas sola en casa? 
-Está Belén y Celia, así que por eso no te preocupes. -la tranquilicé. 
-No sé, Lizz. -le dije con cierta incertidumbre. 
-Llámalo. -me dijo. -Total, ¿qué te va a ocurrir si lo llamas? Que no esté, que no quiera hablar contigo, que no quiera quedar más veces contigo... 
-Vale, vale. -le dije para que parase de hablar. -Lo llamaré. -cogí mi móvil y busqué su número. Lo marqué con miedo y esperé unos segundos antes de escuchar su voz. 

-¿Sí? ¿Diga? -me contestó él con un suave hilito de voz. 
-¿Liam? Soy yo, Gema. Quizá no te acordarás de mí... -y él me interrumpió. 
-¡Gema! -me dijo contento. -¡Claro que me acuerdo de ti! 
-¿De verdad? -me sorprendí. 
-¡Claro! -asintió. -Hemos estado juntos muchas veces, contigo y con tus amigas. -afirmó con un tono de voz alegre. -¿Qué pasa? ¿Por qué me llamas? ¿Estás bien? -se preocupó. 
-¡Sí, sí! Estoy bien, ¿y tú? -y Lizzie me hacía señas por detrás para que le preguntara si podía quedar conmigo, pero no le hice caso y me metí en una habitación contigua y cerré la puerta para que no me molestase.
-También. -asintió seguro. -¿Y qué me cuentas? 
-Pues que en realidad te llamaba para quedar contigo. Sé que es un poco precipitado llamarte tan pronto, pero mis amigas me han insistido en que te llame, -no le dije quién me insistió para que lo llamase porque no me atrevía. -y te he llamado. ¿Te viene bien quedar hoy o mejor otro día? -le pregunté con miedo. 
-¡Claro que me viene bien quedar hoy! -me respondió alegre. -Te paso a buscar yo, ¿vale? -y asentí. -¿A qué hora te viene bien? 
-Me da igual, ¿y a ti? 
-Pues, quedamos a las 21:30, ¿vale? -y asentí. -¡Hasta luego! -se despidió y yo también, y colgamos al unísono. Salí de la habitación rápidamente para buscar a Lizzie, quería que me ayudase a arreglarme y a ponerme guapa. La encontré fuera, en el porche, mirando la puesta de sol. Me acerqué a ella y me senté a su lado. 
-¿Me ayudas a arreglarme? -le pedí educadamente y con una ligera sonrisa. Ella dejó de observar el paisaje y la puesta de sol para mirarme solamente a mí. 
-¿De verdad? -me miró sorprendida. 
-De verdad. -asentí convencida. 
-Pues entonces levántate, que tenemos mucho que hacer. -y acto seguido se levantó del banco de un brinco y me agarró del brazo para llevarme a la habitación. Estuvimos mirando diferentes prendas de ropa hasta que Lizzie dio con la apropiada. -Pruébate esto. -me dio un vestido corto para que me lo probase. Entré en el baño y me lo puse. Cuando salí con él puesto, ella me miró de arriba abajo y estuvo meditando algo durante unos breves minutos. -Te queda genial. -me hizo un cumplido. -Voy a buscarte un bolso mío fabuloso para la ocasión. -salió de la habitación y se dirigió a buscar su bolso. Me puse enfrente de un espejo y me miré de arriba abajo, tal como hizo Lizzie hace unos minutos, la verdad es que me quedaba muy bien. Ella volvió cinco minutos después con el bolso en una mano y me lo entregó. -Con este bolso te quedará bien el vestido. 
-Gracias, Lizzie. -le agradecí. -Eres una buena amiga. -y ella se ruborizó ante mi comentario. 
-Venga, ponte los zapatos, que te tengo que maquillar todavía. -me dijo ignorando mi comentario, pero lo había oído perfectamente. Me los puse y estuve dando un paseo por todo el pasillo con los zapatos de tacón y el vestido puestos para no caerme, tenía que andar recta y sin tropezar con nada. -Venga, Gema, date prisa. ¿A qué hora has quedado con Liam? 
-A las 21:30. 
-Pues, ven, que te maquillo, que dentro de un rato viene a buscarte, ¿no? -y yo asentí convencida. Me senté en una silla mientras Lizzie me ponía colorete en mis rosadas mejillas, y me ponía rímel en mis pestañas, y para acabar me pintó los labios de color rosa. -Ya estás. -me dijo dándome la mano para que me pusiera de pie y me mirase en el espejo. Me di la vuelta y observé el resultado final en el espejo.


-¿Qué te parece? -me preguntó porque quería saber mi opinión. 
-Eres una buena estilista. -la elogié diciéndole la verdad y lo qué pensaba realmente de ella. 
-Gracias. -me dijo ruborizada. -Ya estás lista. -me empujó hacia fuera de la habitación. 
-¡Eh! No me eches de mi habitación, Lizzie. -le dije refunfuñando. 
-No te quejes y baja, que en seguida llega Liam. -me cerró la puerta, quedándose ella dentro. Acto seguido bajé las escaleras y una vez abajo salí de casa para esperarlo en el porche. Me senté en el sitio dónde estaba antes sentada Lizzie y decidí esperar a que llegara. En diez minutos vi un cabello moreno bajarse de un coche y supuse que sería él, y no me equivoqué. Se acercó hacia mí lentamente, y cuando me vio, me sonrió con timidez y bajó la cabeza al suelo. 
-¡Vaya! -suspiró. -Estás muy guapa. -me dijo honesto. 
-Gracias, Liam. -le agradecí sonrojada. 
-¿Adónde quieres ir? -me preguntó levantando la cabeza para mirarme con gran atención. 
-Si quieres vamos a dar un paseo, ¿qué te parece? 
-¡Estupendo! -afirmó seguro de sí mismo y me dejó pasar y me abrió la puerta del copiloto para que entrara y luego la cerró, y después abrió la suya y entró en el coche, y después de cerrar todas las puertas arrancó el coche, y con ello, se encendió la radio, ya que antes de que me viniera a buscar, Liam estaba escuchando la radio en el coche y no la había apagado. Empezó a tararear la canción que sonaba en ese momento y yo le miraba embobada. 
No me di cuenta de que ya habíamos llegado a un parque para dar un paseo porque la forma en la que cantaba Liam las canciones me dejaba completamente embelesada. 
-Ya hemos llegado. -me dijo él bajándose de su coche y él se dirigió hacia la puerta por la que tendría que salir y me la abrió como un buen caballero. 
-Gracias. -salí del coche y él cerró la puerta. 
Fuimos caminando por el parque en silencio, ya que ninguno de los dos no sabíamos qué decir, pero decidí romper ese incómodo silencio. -Se está muy bien aquí, respirando aire fresco. -le dije extendiendo mis brazos y cerrando los ojos. 
-¿Qué haces, Gema? -me preguntó desconcertado y alzando una ceja. 
-Estoy sintiendo el aire puro en mi cara. Noto el aire de nuestro alrededor. Ya verás. Cierra los ojos y notarás el aire del que te estoy hablando, y si te quedas callado puedes escuchar el canto de los pájaros e incluso puedes oír varias conversaciones de personas ajenas. -y acto seguido él cerro los ojos y yo hice lo mismo. Estuvimos así callados durante diez minutos. 
-¡Qué divertido! -abrió los ojos, y yo también, y me sonrió. -Nunca había pensado que si cierras los ojos y te callas durante un buen rato oyes diferentes cosas.
-Pues sí. -asentí y me dirigí a un banco para sentarme. Él me siguió y se sentó a mi lado. 
-Ahora me toca a mí enseñarte algo. -me miró de reojo. -Ponte de pie. -me ordenó y yo dejé el bolso en el banco, y me levanté. Él se levantó también y se puso enfrente de mí. -Ahora cierra los ojos. -y los cerré de forma instantánea, y luego, él se colocó detrás de mí. -Déjate caer. 
-¿Qué dices, Liam? -le pregunté sorprendida. -Estás loco, que me puedo hacer daño. 
-Confía en mí. -y me dejé caer de espaldas hacia él y él me cogió. -Te dije que no te harías daño. Yo cumplo mis promesas. -y me di la vuelta y abrí los ojos. Estábamos ambos enfrente, mirándonos a los ojos tranquilamente. Él se acercó más a mí y rozó su nariz con la mía, me estaba dando un beso de esquimal.-Mira, así es como besan los esquimales. -me sonrió. 
-¿Y cómo besan los famosos? Es que nunca he besado a ninguno. -me atreví a formular esa pregunta y luego me arrepentí de haberlo hecho, pero Liam se me adelantó y me dio un largo beso en los labios, un beso repleto de amor, ternura, cariño y dulzura. Luego se separó de mí y me miró atentamente a los ojos. 
-Pues ahora ya has besado a un famoso. -y me quedé muda, no sabía que contestarle. -¿Gema? ¿Estás ahí?-me hizo aspavientos con las manos. 
-¿Eh? ¡Sí, sí! -reaccioné al fin. 
-¿Qué te ha parecido? -me miró risueño. 
-Emmm... -balbuceé. 
-Supongo que estarás un poco confusa ahora, y lo mejor será es que te lleve a casa. -se dirigió hacia su coche y yo le seguí cabizbaja. No me abrió la puerta, ya que esta vez la abrí yo. Fuimos durante todo el trayecto callados y sin decir ni una sola palabra. Llegó en media hora a la casa de Irene y bajé del coche. Subí las escaleras de la entrada lentamente, pero Liam bajó la ventanilla de su coche. 
-¡Gema! -me llamó y yo me giré inmediatamente. -Cuando te aclares llámame, ¿vale? -y no sabía qué decirle, y me di la vuelta y entré en la casa de Irene, y cuando ya estaba dentro, cerré la puerta rápidamente para no ver a Liam marcharse.