miércoles, 21 de agosto de 2013

Capítulo 13. Riesgos que hay que correr


[Narra Belén] :

La historia que le conté a Gema empezaba todos los días con un "buenos días, preciosa" en un idioma distinto. Recuerdo que cuando me lo dijo yo pensé que no iba en serio, hasta que la mañana siguiente, Zayn me despertó con una nota de voz de whatsapp que decía: "Buongiorno, bella". A partir de ese día descubrí que las notas que me llegaban estaban en inglés, en español, en finlandés, en griego, en australiano, hasta que una mañana me llegó un "美しい、朝良い", y ahí me di cuenta que se le estaban acabando los idiomas.
"Precioso mensaje", pensé, y eso era original porque no me gustaba que me llamasen princesa.
Aquella tarde, Irene había salido con Harry, y cuando nos contó lo qué pasó supusimos que saldrían en serio. Dudaba en salir con el skate, ya que Celia no hacía nada más que estar pendiente de su móvil.
-Cell, ¿por qué no le llamas tú? -y ella me miró nerviosa.
-No, que me busqué él. -y me encogí de hombros. A ella no le gustaba nada ir detrás de los chicos, bueno, ni de chicos ni de nadie. Supuse que no saldría conmigo con el skate. Entonces, mi móvil comenzó a sonar, y lo cogí, era Zayn.
-Buenas tardes, preciosa. -y acto seguido se echó a reír, incluso pude notar su floja risa a través del móvil.
-Hola.-le contesté tímida.
-Me preguntaba si tenías algo que hacer esta tarde...-me dijo dudoso. Me di cuenta de que las chicas estaban alrededor de mí intentando escuchar algo de la conversación.
-No, nada.-le dije levantándome y entrando en otra habitación.
-Entonces, ¿quieres que quedemos para dar una vuelta? -y en ese momento sonreí involuntariamente.
-Está bien. Quedamos dentro de una hora, ¿vale? -le dije mientras me miraba en un espejo.
-Vale. Paso a por ti. -y colgó.

[Narra Irene] :

Cuando salí de mi casa, él estaba apoyado en unos de los pilares blancos de madera que sostenían el porche de la puerta. Llevaba unas gafas negras y en su camiseta ponía: "Hipsta please". Se quitó las gafas para mirarme con más cautela. Me encantaba la transparencia de sus ojos verdes, esa transparencia que decía "No he cambiado, soy aquel chico que trabajaba en una panadería". Tímidamente me acerqué a él, se me hacía raro todo.
-Hola.-se acercó a mi y pasó sus manos por mi cintura y me besó dulcemente, pude notar como sonreía en mitad de ese beso.
-Hola.-musité. Acto seguido, él me cogió de la mano y me abrió la puerta del coche. Mientras me ponía el cinturón, él encendió la radio.
-Y dime, ¿te apetece hacer pan? -sus ojos se cruzaron con los míos, y una gran sonrisa iluminó mi cara. Mientras arrancaba el coche supe a dónde me llevaba, y al saberlo puse una sonrisa pícara.

[Narra Belén] :

Cuando salí de casa, vi a Zayn subido en una moto negra, una Harley, con una chupa de cuero negra, unas gafas oscuras y una sonrisa resplandeciente.
-Hola.-le dije sonriendo y subiéndome a su moto.
-Espero que no te den miedo las motos.-y acto seguido giró su cabeza.
-¿Bromeas? Me encantan, tengo pensado recorrerme Italia un verano en una vespa. -y se rió dulcemente.
-Suena bien. Si luego necesitas a alguien que te de conversación durante el viaje llámame que voy contigo.-y un calor repentino me subió al cuerpo cuando Zayn me dijo eso.
-Me lo pensaré.-le dije sonriendo. Zayn giró los manillares para que la moto se moviera más rápido y para dar más impulso, y me agarró a él instintivamente.
-Pero agárrate a mi cintura, que a mí me gusta mucho la velocidad.-y hice lo que me dijo, y rápidamente arrancó. Decidió llevarme a dónde nos llevaba la carretera.
Más tarde después de tomar curvas a toda velocidad, nos cansamos y paramos en un parque. Comenzó a contarme anécdotas, y después opinó sobre el fandom.
-Te estás metiendo en territorio peligroso, Malik.-le advertí mientras me tumbaba en el césped.
-No creo, aunque yo no hago mucho caso de los dramas, pero creo que algunas de vosotras tenéis que estar cansadas.-y me reí ante su comentario.
-Algunas dice...-puse un tono irónico. -¡Muchas! Porque es levantarte un día y que haya uno.-y él me miró fijamente.
-Lo que más me gustaba eran vuestros TT´s, hasta que adiviné lo que era una chocho.-y me eché a reír a carcajadas.
-Bueno, esos momentos son los mejores...-hice una pausa.-¿Te acuerdas cuando se extendió el rumor de tu compromiso con Perrie? -y él bajó la cabeza y se rió con timidez.
-Ya ves, todo porque hicimos un año juntos y quise regalarle un anillo. El tatuaje se ha borrado.-y me enseñó el brazo. Entonces, me incorporé y me senté a su lado.
-¿Qué os pasó? -le dije en voz baja.
-Bueno, supongo que nuestras agendas no coincidían, no nos veíamos, y al final la chispa se acabó.-pestañeó con rapidez y miró para otro lado.-Ya encontraré alguna chica que esté dispuesta a quererme.
"Pues, hay miles en el mundo", pensé en aquel instante.
-Quererme es un riesgo que hay que correr.-me dijo guiñándome un ojo.
-Y yo soy una adicta a la velocidad.-le dije casi susurrando, pero lo había oído. Sus ojos marrones intentaron chocarse con los míos cargándolos de energía, si no fuera porque estábamos en un parque y porque había directioners cerca, nos hubiésemos besado.

[Narra Irene] :

Ante mí se encontraba la panadería dónde Harry había estado trabajando antes de "The X Factor". La había visto en muchas fotos. Me abrió la puerta para que bajase y en el corto trayecto a la puerta me cogió de la mano.
-¿En serio me has traído aquí para hacer pan? -le pregunté con un tono de voz divertido.
-Te recuerdo que un día me dijiste que te gustaban las citas originales, y como tu chico es un poco famoso, si te saco a pasear por un parque se montaría la tercera guerra mundial.-"Mi chico" , pensé, y la verdad es que llevaba razón.
-Tienes razón.-y asintió. Cuando abrió la puerta, Bárbara nos recibió con los brazos abiertos.
-¡Harry! -le dijo con un tono de voz familiar y le abrazó.
-¡Bárbara! -y ella me miró a mi.-¿Es tu chica? -y nos echamos a reír, pero Harry asintió sonriente.
-¡Encantada! Soy Irene.-y me abrazó a mi también.
-Y encima es española. Las españolas sois un amor de chicas. -y sonreí.-¿Y a qué venís? -se quedó callada durante unos instantes y luego continuó hablando.-¡Oh, Harry! Cuando dije que necesitaba ayuda me refería sólo a ti, si la has traído a hacer pan...
-Se llama ser original.-le dijo Harry riendo.
-Bueno, eso sí, porque nunca ha traído aquí a ninguna chica.-y Bárbara me guiñó un ojo al decir eso. Cogimos un delantal, me recogí el pelo con una goma y pasamos a la parte trasera.
-Te falta el gorro.-me dijo Harry y me lo puso él mismo. El se ató un pañuelo a la cabeza a modo de diadema.
Al cabo de un rato que llevábamos haciendo una especie de masa, me dijo Harry:
-Tienes un poco de harina en la cara.-y me dejó el moflete lleno de harina.
-Tu también tienes.-y acto seguido cogí un poco de harina con la mano, y le soplé echándole por encima.
-Ahora verás.-y me cogió de la cintura mientras se reía.
-¡No, Harry! ¡Suéltame! -y cogí un poco de harina y se la extendí por el pelo.
Lo que empezó con una cita acabó por una guerra. Quisimos parar de tirarnos harina porque ya estábamos muy blancos, pero eso provocó que nos cayéramos al suelo.
-Está siendo una tarde muy productiva.-me dijo, y yo me eché a reír.
-Si la panadería dependiese de nosotros...
-La arruinaríamos porque no haríamos casi nada de pan.-y asentí. Luego, me apartó la harina de la cara y me besó dulcemente. Cuando acabamos, Bárbara había preparado magdalenas para nosotros y nos las tomamos tranquilamente, y después me llevó a casa para que me pegase una buena ducha. Él me esperó abajo, en el salón. A veces oía como Celia o Gema o Belén se quejaban, me imaginaba que Harry no hacía nada más que chincharlas con Louis, Zayn o Liam; y Lizzie seguía sin aceptar su cita.

lunes, 19 de agosto de 2013

Capítulo 12. Cita doble


[Narra Irene] : 

Llegue en seguida a mi casa, y llena de emoción abrí la puerta y me fui corriendo a contarles a las chicas lo qué me había pasado. Encontré a Gema y Belén en el salón charlando y riéndose de algo. Las interrumpí cuando abrí la puerta del salón.
-¡Hola, chicas! -las saludé muy animada y emocionada. -¿Qué tal? -les pregunté sentándome en el sofá junto a ellas.
-¡Hola, Irene! -me saludó sonriente Gema. -Pues bien, ¿y tú qué tal? Te has marchado corriendo de casa y no nos has dicho a dónde ibas.
-¡Ah! ¡Eso! -asentí con una sonrisa de oreja a oreja.
-¿Y esa sonrisa a qué se debe? -le sorprendió a Belén. -Gema, creo que alguien nos tiene que contar novedades. -se miraron con complicidad. Entonces, me crucé de piernas y me aparté el pelo de la cara para explicarles lo qué me había sucedido.
-A ver, chicas... -les empecé a explicar mi gran historia con Harry, es decir, desde la primera vez que lo vi salir del programa hasta cuando me acompañó al taxi.

[Narra Lizzie] : 

En diez minutos llegue a la cafetería, pero aún no veía a Niall por ninguna parte. Lo busqué con la mirada por todos los lados y rincones pero no lo encontraba, hasta que de repente, sin previo aviso, alguien me tapó los ojos. Rápidamente me giré para ver quién era esa persona y delante de mí vi unos ojos azules claros y un cabello rubio que se movía con el poco viento que había. Mis mejillas comenzaron a sonrojarse y me empecé a poner bastante nerviosa. Nunca habíamos estado tan cerca el uno del otro y nunca habíamos estado solos.
-¡Lizzie! -exclamó él haciendo aspavientos con las manos. -¿Estás ahí?
-¿Eh? -reaccioné al fin. -¡Sí!
-¿Qué tal estás hoy? -me preguntó risueño.
-Bien, ¿y tú? -seguía ruborizada.
-Muy bien. -asintió sonriente. -¿Habéis visto la entrevista? -y asentí. -¿Qué tal lo hemos hecho?
-¡Fenomenal! -es lo único que se me ocurrió decir en aquel momento.
-Gracias. -me agradeció con una ligera sonrisa y sin dejar de mirarme con esos ojos azules. -¿Qué te parece si entramos?
-Me parece una buena idea. -afirmé. -Es más, a eso hemos venido, ¿no?
-¡Claro! -se rió.

[Narra Cell] : 

Me encontraba en Piccadilly Circus a la hora exacta que me dijo Louis, a las cinco y media, y no había llegado tarde. Ahora el que llegaba tarde era él. Estuve esperándolo cinco minutos más hasta que lo vi llegar con su gorro preferido y su skate debajo del brazo. Nos miramos e intercambiamos un saludo amistoso, es decir, chocamos nuestras manos.
-¿Qué hay? -me preguntó chocando su mano con la mía.
-Pues nada en particular. -afirmé. -¿Y tú qué tal?
-¡Genial! -afirmó contento. -La entrevista ha estado espectacular, sobre todo me ha encantado cuando el presentador nos ha sacado a bailar la macarena.
-Sí, eso fue lo mejor del programa. -y ambos nos reímos. Acto seguido me quedé callada durante unos instantes y bajé la cabeza. ¿Por qué me ponía tan nerviosa Louis? ¿Cómo lo conseguía?
-¡Cell! -me llamó. -¿Te pasa algo? -se preocupó por mí.
-¿Eh? No, no. -volví a la realidad. -Estoy bien.
-Vale. -asintió poco convencido. -Pues entonces si estamos todos bien, ¿qué te parece si practicamos un poco con el skate? ¿Lo has traído? -y se lo señalé. -Vale, pues vamos allá. -y dio un salto con su skate, y yo le imité.



[Narra Lizzie] : 

Después de entrar en la cafetería buscamos un sitio tranquilo para charlar, y cuando lo encontramos nos sentamos al unísono, uno enfrente de otro. En seguida vino una camarera de pelo largo rubio atendernos.
-¿Qué queréis? -nos preguntó y me fijé que ella no dejaba de mirar a Niall. Llevaba una libretita en una mano y un bolígrafo en la otra.
-Yo quiero una voll damm. -le pidió Niall con una leve sonrisa.
-¿Y tú qué quieres? -me preguntó sin mirarme.
-Una coca-cola, por favor. -le pedí con toda la educación del mundo, y después de apuntarlo se marchó con cara de asco después de mirarme. Entonces, me entró una gran tristeza y pena por esa actitud que adoptó.
-¿Estás bien, Lizzie? -Niall notó en seguida qué me pasaba algo.
-Sí, no te preocupes. -lo tranquilicé. La camarera volvió con nuestras bebidas y nos las sirvió. A Niall le guiñó un ojo y le dio un papel doblado, que debía de contener información, y a mí me sirvió la bebida con la misma cara de repugnancia de antes y se marchó atender a otras mesas.
-Mmm. -me dijo pasándose la lengua por sus labios. -¡Cómo necesitaba esta cervecita!
-Y yo esta coca-cola. -me reí y bebí un sorbo de mi bebida.
-¿Qué te parece si pedimos algo de comer? -me propuso su idea.
-¿Siempre tienes hambre o qué? -le pregunté sorprendida.
-Sí, siempre. -asintió convencido. -¿Es que acaso no me conoces?
-¡Sí! Un poco.
-¿Cómo que un poco? -me miró sorprendido. -Yo, sin embargo, te conozco.
-¿Ah, sí? -lo miré desconcertada.
-Sí. -asintió seguro. -Sé varias cosas de ti.
-Pues desembucha.
-Eres tímida porque una persona extrovertida no se sonrojaría al verme. -y asentí con la cabeza. -Eres muy risueña porque te vi que te reías mucho con tus amigas. -y volví a asentir. -Eres directioner.
-¡Evidentemente! Eso no se duda.
-Yo no lo he dudado.
-¡Ah, vale! -y me reí.
-Ok! -afirmó y continuó. -Eres una buena persona y generosa. También te gusta bañarte en la piscina y me dijiste que te encanta escribir.
-Es una de mis pasiones.
-¿El qué?
-Escribir. ¿Qué va a ser?
-Yo que sé. -se tomó un descanso y se bebió lo que le quedaba de la cerveza. -Creo que necesitaré otra cerveza para decirte todo lo qué sé de ti.
-Tampoco sabes tanto de mí.
-¿Y tú de mí?
-Más que tú de mí.
-Empieza.
-De acuerdo. -asentí y le expliqué todo lo qué sabía de él, desde cuándo es su cumpleaños, dónde nació, cuántos hermanos tiene, cuándo y dónde se hizo famoso, hasta le conté que su mejor amiga era Demi Lovato, bueno, que era una de sus mejores amigas y que hablaban constantemente. Pedimos otra cerveza y otra coca-cola a otra camarera distinta, la que nos había atendido antes ya se había ido, ahora era el turno de otra chica más maja. Además, pedimos patatas fritas, croquetas y patatas bravas, y mientras tanto, nos contábamos cosas personales nuestras y así sabíamos más cosas del uno y del otro. La camarera a la que le pedimos la cerveza, la coca-cola y la comida nos sirvió las cosas amablemente y se fue. Nos comimos las patatas y nos tomamos nuestras bebidas entre risas y tonterías de Niall, ya que su risa era contagiosa y me encantaba escucharla. Cuando acabamos la comida, él pagó todo porque no me dejó a mí pagarlo y salimos de allí haciendo tonterías. Nos hicimos alguna que otra fotografía y me acompañó a la casa de Irene. Nos detuvimos enfrente de la puerta y él se acercó mucho a mí.
-¿Qué haces, Niall? -me aparté un poco de él y lo frené.
-¿Eh? Nada, nada. -se alejó de mí bastante y agachó la cabeza. Se puso su mano detrás de la nuca y se la rascó. -Ya nos veremos.
-¿No quieres entrar? -le ofrecí pasar porque tampoco era tan tarde.
-No, mejor otro día. No quiero molestaros.
-No molestas.
-Ya, bueno... -se sonrojó. -Pero seguro que tenéis que poneros al día y contaros cosas.
-¡Niall! -lo llamé. -¿De verdad no quieres entrar? -volví a insistirle.
-¡Qué no! -negó con la cabeza un par de veces. -Lo he pasado muy bien contigo. Espero repetir esto algún día.
-¡Claro! -asentí con una ligera sonrisa. -¡Adiós! -me despedí alzando la mano y entré en casa. Me dejé caer al suelo y de manera inconsciente sonreí, porque sentía una gran felicidad al salir con Niall. Luego, me levanté del suelo y fui a buscar a las chicas. Les quería contar lo qué me había ocurrido.

[Narra Cell] : 

Seguimos practicando con el skate hasta que Louis se fue a sentar a un banco que había por allí cerca.
-¡Hey! ¿Qué pasa? -le pregunté acercándome a él con el skate en una mano.
-¿No tienes hambre? -se levantó y se dirigió a un puesto de helados. -Me voy a comprar un helado, ¿tú quieres uno?
-Sí. -asentí y me senté en el banco dónde estaba sentado Louis. Él volvió con los helados y se sentó a mi lado.
-Espero que te guste el sabor de chocolate. -me dijo dándome mi helado.
-¿Qué dices? Me encanta. -le contesté contenta y repleta de emoción y alegría. Se lo cogí y me lo empecé a comer. -¿Te debo algo?
-No me debes nada. Esto te invito yo.
-Pues gracias. -le agradecí sonrojada. Seguí comiendo mi helado hasta que Louis me quitó algo que tenía en la mejilla. -¿Qué haces? -paré un momento de comer y lo miré.
-Es que tenías una cosa en la mejilla, pero ya te lo he quitado. -se disculpó y luego comenzó a tomarse su helado.
-¿Seguro que me lo has quitado? -le pregunté insegura.
-¡Qué sí! -asintió. -¿No te fías de mí?
-No sé, no sé... -le respondí dudosa. Entonces, él dejó de tomarse su helado para mirarme atentamente. Se acercó lentamente a mí hasta quedarse a dos centímetros de mí, es decir, estaba muy cerca de mí, ya que podía notar su respiración acelerada y podía ver el sudor que le recorría toda la cara en un día caluroso como el de hoy.
-¿Ahora te fías de mí?
-¿Por qué me tengo que fiar ahora y no antes?
-Porque estoy muy cerca de ti y no te he besado.
-¡Ah! Entonces eres un gran caballero. -y él me sonrió. -Sí, se puede confiar en ti. -le comenté con sinceridad.
-Ves, eso era lo que quería demostrarte. -se apartó y volvió a la posición en la que estaba antes tomándose un helado.
-¿Ya te alejas de mí? ¡Qué no tengo la peste! -le dije decepcionada.
-Ya lo sé, boba. -se rió. Se volvió a acercar a mí. -¿Así mejor? -y asentí. Entonces, él hizo algo que no esperaba hacer en ese mismo instante. Al acercarse tanto a mí, chocó su nariz con la mía y no pudo evitar besarme. Fue un beso dulce, cariñoso, afectuoso y largo. La verdad, es que me gustó mucho, y no sólo por el hecho de estar besando a Louis Tomlinson, mi debilidad de One Direction, si no porque él me hacía sentir especial y única y no quería que ese beso se acabase. Pero acabó, y nos miramos a los ojos y nos quedamos en silencio durante diez minutos. Luego, nos acabamos los helados y me acompañó hasta la casa de Irene. Íbamos tranquilamente caminando, y de repente, él me cogió de la mano y lo miré. Ese gesto por parte de él me encantó y me enamoré más de él, más de lo que estaba. Llegamos a la casa de Irene en veinte minutos y nos despedimos en la puerta de su casa. Se puso enfrente de mí y me volvió a besar, pero este beso fue más breve que el primero.
-Te llamaré. -me dijo tirándome un último beso al aire antes de irse calle abajo. Me metí dentro de casa y me fui corriendo a ver si encontraba a las demás para explicarles la cita que había tenido. Estaba tan emocionada y contenta que quería que lo supieran mis amigas.
Las encontré a las cuatro en la cocina riéndose y haciendo tonterías.
-¿Qué hacéis? -les pregunté cuando entré en la cocina.
-Nada, nada. -me dijo Lizzie riéndose. -¿Dónde has estado?
-Si yo os contara...
-Cuenta, cuenta. -me pidió Irene intrigada.
-De acuerdo. -asentí y les expliqué la cita que había tenido con Louis y les dije que me había besado.
-¿Qué? -se sorprendió Gema.
-Lo que oyes, Gema.
-¿Volverás a salir con él? -me preguntó Belén. -Dime. ¿Volverás a verlo? -me dijo una vez más.
-Pues no lo sé. -le contesté dudosa. -Él me ha dicho que me llamará.
-¡Seguro que en seguida te llama! -me dijo esperanzada Lizzie.
-¿Y a qué no sabes quién más tuvo una cita hoy? -me dijo Irene y todas miraron a Lizzie.
-Eso no fue una cita. -nos dijo Lizzie.
-¿Tú? -la miré con cierta sorpresa.
-Sí, sólo quedé con Niall en una cafetería y charlamos.
-¿Y eso qué es? Es una cita. -le dijo Irene.
-No, charlamos como dos buenos amigos.
-Ya, tú di lo que quieras, pero eso es una cita. -le dijo Irene. -¿A qué sí, Cell? -me preguntó Irene.
-No sé, pero creo que sí. -me puse de parte de ellas.
-¡Genial! ¿Tú también te pones de parte de ellas? -me dijo enfadada.
-No, Lizzie, no te enfades. -le dije.
-No, no. -se levantó de la silla. -Déjame. -y yo intenté darle un abrazo y no me dejó.
-Lizzie, ven aquí. -abrí los brazos para que me diera un abrazo. -¡Qué hemos tenido una cita doble! -y me miró, alzó una ceja y luego me abrazó.
-Es verdad. -nos dijo Gema. -No me había fijado. Una cita doble. -y soltó varias carcajadas.
-¡Eh! No, no. -salió Belén por detrás diciendo esto. -Una cita doble es cuando dos parejas quedan juntas y no por separado. -se hizo la inteligente.
-Ya, Belén, pero si lo ves de otra forma... -le dijo Irene.
-¿De qué forma? -le preguntó Belén.
-Pues que Lizzie ha quedado con Niall, y Celia con Louis. Han tenido una cita cada una.
-¡La manía! ¡Qué lo mío no es una cita! -nos dijo Lizzie. -Es una reunión de amigos y ya está. -nos dijo con cierta molestia.
-Bueno, pero se le puede llamar cita, ¿no? -le dije intentando calmarla.
-Vale. -asintió poco convencida y poco segura. -Si al final vais a conseguir saliros con la vuestra...-suspiró.
-Venid, chicas. -les dije. -¡Abrazo colectivo! -y todas nos abrazamos. Estuvimos así un buen rato, no recuerdo bien cuánto, pero luego la madre de Irene nos llamó para cenar y Lizzie se la veía más animada y tranquila.

sábado, 17 de agosto de 2013

Capítulo 11. Esto es un sueño


[Narra Cell] : 

Estaba viendo el programa de Alan Carr acompañada de Belén, Lizzie y Gema. Gema estaba en la cocina preparándose un batido de diversas frutas. Belén estaba tumbada en el suelo mandándose mensajes con sus amigos de España y Lizzie estaba muy concentrada escribiendo una de sus novelas en su ordenador. En cambio, yo estaba mirando el programa, y de vez en cuando me fijaba en Louis, que no dejaba de parpadear y no paraba de moverse. Cuando acabó el programa, Gema entró en el salón con su batido en una mano y su móvil en la otra.
-Llegas tarde. -le regañé y me levanté del sofá. -Ya acabó el programa.-le dije apagando la tele.
-¡Eh, tía! ¡Qué lo estaba viendo! -protestó Belén.
-¿Qué dices? Pero si estabas mandando mensajes a tus amigos españoles...
-Ya, pero lo estaba viendo.
-¡Qué más da! Si ya ha acabado... -y salí del salón para dirigirme a la habitación que compartía con Lizzie e Irene.
-¿Adónde vas, Cell? -me dijo Gema alzando un poco más la voz.
-A descansar un poco. -les grité cuando ya había cerrado la puerta de la habitación tras de mí.

[Narra Gema] : 

Cuando Celia se había ido a su habitación, Belén y yo nos sentamos en el sofá a charlar un poco. Lizzie ya se había levantado y se había ido para fuera con su ordenador porque según ella, si está sola escribe mejor y con más tranquilidad.
-¿Qué tal estás? -me preguntó Belén dejando su móvil en la mesa del salón.
-Bien, ¿y tú? -le sonreí.
-Bien. -esbozó una ligera sonrisa. -Esto es un sueño. Nunca pensé que conoceríamos a los chicos de One Direction en carne y hueso.
-Ni yo.
-Pero ahora hablemos claro y en serio. ¿Qué me cuentas tú de Liam? Hay algo entre vosotros, ¿no? -me quedé en shock y sorprendida, no sabía que responderle. -Vamos, Gema. Tampoco es tan difícil de decir. Soy tu amiga. Dímelo. No se lo contaré a nadie si no quieres.
-A las demás puedes contárselo, ¿eh? -le dije con sinceridad. -Ellas son también mis amigas.
-Vale. -asintió. -Ahora cuéntamelo.
-Ok. -asentí firme y segura de mí misma. -Pues creo que siento algo por Liam, algo que no es amistad, pero no puede ser.
-¿Por qué no puede ser?
-Porque lo acabo de conocer.
-Bueno, ¿y qué?
-Que no te puedes enamorar de alguien en apenas unos días. Tienen que pasar más días, incluso semanas, para llegarlo a conocer en profundidad.
-Pero cuando pasen unos días te gustará, ¿no?
-No lo sé, Belén. -le dije dudosa. -No lo sé. -volví a decir.
-Bueno, Gema, yo creo que le gustas mucho a Liam.
-¿Ah, sí? -abrí los ojos como platos.
-Sí. -asintió. -No hay más que ver la forma en la que te mira cuando está contigo. El otro día en la piscina, él te miraba de una manera especial y le brillaban los ojos.
-Pues no me había fijado.
-Pues sí. -afirmó. -Y si él y tú llegáis algo, seguro que seréis muy felices juntos.
-No lo sé, ya veremos. -asentí y desvié el tema a Zayn y ella. -¿Y tú qué? ¿Qué me dices de Zayn? -y de repente, ella se ruborizó.
-Pues, a ver... -se puso enfrente de mí con las piernas cruzadas para contarme una larga historia.

[Narra Cell] : 

Estaba descansando en mi cama y alternaba la mirada al techo y luego a la pared de la habitación de Irene, que estaba toda cubierta por pósteres de One Direction, y no podía dejar de mirar los ojos verdes de Louis. De repente, recibí un mensaje procedente de whatsapp que decía así:
"¡Hola, Cell! ¿Te apuntas a una salida con el skate? Dime algo, ¿vale? Chao :)"
Inmediatamente le contesté a Louis:
"¡Hola, Louis! ¡Claro que me apunto! Dime el sitio y la hora, y voy para allá."
Unos segundos después me contestó:
"Pues te espero en Piccadilly Circus a las cinco y media, y no llegues tarde."
Guardé el móvil en mi bolso, me di una ducha rápida y me vestí. Me puse unos leggins negros largos y una camiseta corta con una estampación que ponía: "I love London". Cogí mi ipod y me puse los cascos para escuchar música por el camino, y bajé las escaleras corriendo, pero antes cogí mi skate.
-¿Adónde vas? -me dijo Lizzie entrando con su ordenador.
-Me voy. -le dije fatigada y emocionada. -He quedado.
-¿Con quién? -se sorprendió y alzó una ceja porque no se lo podía creer.
-Con un amigo. -no le dije toda la verdad porque no quería dar más explicaciones, y salí de casa corriendo.

[Narra Lizzie] : 

Subí las escaleras con mi ordenador debajo del brazo y llegue a mi habitación. Entré y dejé el ordenador guardado en mi maletín. Luego me acosté un rato en la cama intentando dormirme. Pero de forma inesperada recibí un mensaje de Niall. Lo abrí y lo leí lentamente para asimilar lo qué me decía:
"¡Lizzie! ¡Guapa! ¿Quieres quedar hoy conmigo en una cafetería? Avísame si quieres quedar. Un besito muy grande."
No sabía qué contestarle, así que estuve cinco minutos pensándomelo bien y decidí ir con él a esa cafetería. Acepté esa invitación y me arreglé, es decir, me puse un vestido de tirantes con unas alpargatas.


A continuación, me puse mis gafas de sol preferidas, que eran unas Ray Ban bien modernas. Cogí mi bolso con mis cosas personales dentro y bajé las escaleras deprisa.
-¡Adiós, chicas! -me despedí de Gema y Belén asomando la cabeza por un agujero de la puerta del salón, que estaba medio abierta.
-¿Te vas? -me dijo Belén girándose e incorporándose en el sofá, y yo asentí convencida.
-¿Adónde vas? -se interesó Gema.
-He quedado con Niall. -les comenté con sinceridad y segura de mí misma.
-¡Uy! ¿Y eso? -me preguntó Belén.
-Porque él me ha dicho de ir a una cafetería para charlar y yo he aceptado.-les contesté. -Bueno, me voy, chicas. Tengo prisa. -les dije colocándome bien el bolso.
-Pásatelo bien. -me dijo Gema risueña.
-No hagáis tonterías. -me advirtió Belén después de cerrar la puerta del salón.
Salí de casa y me encaminé hacia la cafetería dónde habíamos quedado Niall y yo.

martes, 6 de agosto de 2013

Capítulo 10. ¿Los "saldría con una fan" se cumplen?


[Narra Belén] : 

Había llegado el día de la entrevista. Por la mañana, el sonido de la radio que había sido encendida por Gema nos despertó, y fuimos arrastrando los pies hasta la cocina. La madre de Irene nos había dejado el desayuno preparado, y como era de esperar en la mesa rebosaban un montón de dulces, tostadas, café y chocolate caliente. Me encantaba el olor a esas cosas recién hechas por la mañana.
-¡Buenos días! -nos dijo Irene perezosa mientras bostezaba.
-¡Buenas días, princesa! -le dije con una vocecita grave.
-¡Qué patada en toda la boca tienes! -añadió Irene sentándose en una silla.
-Ésto es amor y lo demás son tonterías. -dijo Celia tomando un sorbo de su café. Mientras tanto, Gema revisó el twitter como si de un periódico se tratase y Lizzie no dejaba de mirarnos.
-¿No estáis nerviosas? -añadió Gema con entusiasmo después de dejar de mirar su móvil.
-¿Y esa felicidad rebosante por la mañana de dónde sale, Gema? -y ella se sonrojó, pero todas la sobrentendimos. Las chicas comenzaron a hablar pero yo me alejé de la conversación en mis propios pensamientos, y repasé todo lo que nos había pasado, punto por punto. De repente algo hizo que me saliera de mis pensamientos, eso era la vibración de mi móvil, exactamente un whatsapp de Zayn que decía así:
"Buenos días, preciosa. Solo quería recordaros que tenéis una cita con nosotros hoy. ¡¡No lleguéis tarde!!"
A lo que yo le contesté inmediatamente:
"Desde luego, Zayn, darme los buenos días sólo para recordarme la cita... ¿Cómo se nos va a olvidar? Anda, desayuna y no te atragantes con el pan." 
Y él me respondió de la siguiente forma:
"Pero no te quejes. A partir de ahora prometo darte los buenos días todos los días de una manera distinta." 
-Belén. -oí la voz de Lizzie.-¡Tierra llamando a Belén! -y giré mi cabeza hacía ellas. Todas habían acabado de desayunar.
-Vamos a ordenar un poco la casa y después vamos a hacerles las preguntas. -y asentí y cumplí las órdenes, pero no hacía nada más que pensar en Zayn, Zayn, Zayn y Zayn.

[Narra Gema] :

Una vez arregladas pedimos un taxi y nos fuimos en dirección a la casa de los chicos. Celia llamó al timbre varias veces seguidas y Louis nos abrió.
-Era de esperar que la tocapelotas del timbre fuese Celia. -y saludamos a Louis.
-¡Hola, Irene! -dijo con retintín al saludarla. Irene se mostró más normal aunque todas pensamos que cuando viese a Harry se mostraría más tímida y esperábamos que arreglasen las cosas entre ellos y llegasen a algo. -Por cierto, me debes una salida con el skate.-le dijo Louis a Celia, y éste se adelantó a entrar en el salón.
-¡Zasca indirecta! -dijimos todas en voz baja y en español. Llegamos al salón y Liam se incorporó en seguida para saludarnos.
-Hola. -nos dijo.
-¡Hey, Liam! -le dije y le di dos besos, uno en cada mejilla.
-Por fin has asimilado que no muerdo. -y nos echamos a reír.
-He pensado en hacer una fiesta para celebrarlo. -nos dijo Celia.
-¿De verdad? -preguntó Harry.
-¡Nah, es ironía! -y nos sentamos todos alrededor de la mesa que había en el salón.
-¡Escuchad, chicas! ¿Y quiénes son Aurotioners? -nos preguntó Louis.
-A ver, a ver... Aquí las preguntas las hago yo.-dijo Celia y chasqueó los dedos.-Pues, Aurotioners es una cuenta de twitter creada por unas 25 chicas, sí, ya sé que es una locura. Cuentan con directioners de muchas partes del mundo, y es una cuenta dedicada exclusivamente a vosotros; trata sobre información diversa vuestra en particular y en general; también hay vídeos y muchas más cosas. La mayoría de las directioners son españolas, aunque hay algunas inglesas, francesas, mexicanas, argentinas, bueno, hay una gran variedad de nacionalidades.-hizo una pausa, y nos fijamos en que al lado había una mujer.
-Hola. -le dijo Belén.
-Buenos días. Soy una representante del programa de Alan Carr.-y nos estrechó la mano a cada uno. Empezaron las preguntas, y eran las típicas que se hacen en una entrevista, algunas destacaron más como la de "¿Qué canciones cantáis en la ducha?" , o "¿Cuáles son vuestras manías inconfesables?", o "¿Cuál es la comida que más os gusta que os haga vuestra abuela?". Eran preguntas de ésas que consiguieron sacarles algunas carcajadas. Y además cada una de nosotras hizo una.
-¡Venga, Irene, te toca! -y Irene cogió el folio y leyó la siguiente pregunta.
- A ver... -hizo una pausa y continuó: -¿Los "saldría con una fan" se cumplen? -y de repente el ambiente se cargó..., podría decirse que de algunas miradas saltaron chispas, suspiros, sonrisas cómplices, miradas esquivas como las de Irene y miradas intensas como las de Harry.
-¡Chicas, quiero comprar esta pregunta para el show de esta noche, por lo tanto no la respondáis! -dijo la representante. Dos minutos más tarde, dimos por finalizada la entrevista.
-¡Esperad, chicos! -dijo Celia sacando su móvil. -¡Un mensaje para las directioners españolas! -y Harry cogió el móvil de Celia.
-Hi! - dijo Harry con un tono de voz amistoso.
-We are One Direction! -dijeron los chicos a coro.
-¡Os echamos de menos! -dijo Niall en un perfecto español.
-Sois las mejoras fans del mundo. ¡¡¡Dj Malik os quiere!!! -dijo Zayn riendo.
-Queremos volver a España pronto porque nos dais mucho cariño, y nosotros queremos dar también cariño.-dijo Louis riéndose.
-Valoramos vuestro apoyo. -dijo Liam.
-¡Os queremos! -dijeron todos en un perfecto español.
-¡Muchas gracias, chicos! -dijimos al unísono. Cuando ya estábamos fuera, les dijimos adiós con la mano.
-¡Y no os perdáis el programa de esta noche! -nos gritó Niall.

[Narra Irene] : 

-Vamos, Irene, que va a empezar. -me llamó Lizzie desde el sofá, y yo me senté en la alfombra con mi pijama. Las chicas habían hecho palomitas, y estábamos solas en casa.
-¡Buenas noches! -dijo Alan saliendo con un traje negro, y el público enloqueció de inmediato. -Sé que no me gritáis a mi. ¿Sabéis quiénes vienen esta noche? -y el público volvió a gritar. -Está bien. Ya los presento. Hoy tenemos de invitados a los chicos de One Direction. -y el público se levantó, gritó y aplaudió. Alan empezó por preguntarles qué tal estaban, y después se desvió al tema de la gira. Más tarde, les preguntó por sus padres y además les sacó a bailar la macarena, un baile que le encantaba a Niall.
-Y bueno, chicos...-dijo Alan mientras se sentaba.-Vamos a tocar un tema explosivo.-y se oyó una explosión de fondo.-¿Qué tal os va en el amor? -y se oyeron los gritos del público.
-Bueno... -dijo Liam sonriendo con timidez. -Seguimos solteros. -y la gente del público volvió a gritar.
- A ver... -dijo Alan poniendo calma. -Están solteros pero puede gustarles alguien, ¿no? -y se hizo un gran silencio en la sala, y Zayn sonrió.
-Puede que haya alguien. -dijo Liam, y todas miramos a Gema que tenía los ojos como platos.
-¿Los "saldría con una fan" existen? -se atrevió a formularles la gran pregunta. -¿Se cumplen? -volvió a insistirles, y en ese preciso momento ya fue cuándo no se escuchaba nada debido a los gritos de las fans. Unas lloraban, otras sonreían, y otras no sabían cómo reaccionar, y cuando todas se calmaron, el presentador pronunció las siguientes palabras :-Respondedme alguno. -pidió Alan con una sonrisa de oreja a oreja.
-Bueno... -dijo Harry haciendo una pausa, y justo en ese momento se me aceleró el corazón. Sus ojos verdes miraban a la cámara con una sonrisa tímida.-Sí.-y bajó la mirada al suelo. Sus ojos verdes me habían iluminado a través del televisor. Me levanté de un impulso, cogí una sudadera y salí corriendo.
-¿Te gusta una fan, Harry? -y éste no dudó en responder "Si", pero yo ya no estaba en mi salón para oírlo. Cuando salí a la calle me di cuenta de que estaba lloviendo pero eso no me frenó y hice auto-stop para que parara un taxi.
-Al programa de Alan Carr. -le pedí al taxista cuando entré en el taxi. Después de veinte minutos de trayecto llegué al plató del programa de Alan Carr. Fuera había algunas fans, y seguía lloviendo, pero yo corrí hacia la puerta trasera que era por dónde iban a salir los chicos. Cuando la puerta se abrió y vi que era Harry, y él me vio a mi salí corriendo hacia él y aterricé en sus brazos, aunque llevaba la capucha puesta había conseguido empaparme. Él me miró, me sonrió, me apartó el pelo de la cara y me besó dulcemente, y en ese momento el tiempo se paró y noté lo qué sentía por él. Teníamos chispa y fuegos artificiales, y el resto del mundo para mi se desvaneció como si no existiera. Cuando nos separamos, me acompañó al taxi en el que había ido al plató del programa y me susurró en el oído:
-Nos vemos mañana. -y acto seguido volvió a besarme.